Aumenta la demanda de maestras integradoras en las escuelas comunes

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El inicio del ciclo lectivo impone la visualización de escenarios complejos con los que deben lidiar las personas con discapacidad y sus respectivas familias. Una situación que se acentúa con el transcurso de los años es la constante demanda de maestras integradoras en las escuelas comunes que choca con un muro cada vez más alto: la falta de profesionales o bien el desinterés de trabajar bajo el paraguayas de las obras sociales o prepagas.

“Tenemos esa percepción porque somos los que atendemos a los padres y estamos en territorio. Los papás tienen esa enorme dificultad a la hora de mandar a su hijo a la escuela. Lo que sí es que no es condición sine quo non que el estudiante asista con un maestro para que se instale a su lado en el aula. Por eso nosotros respondemos en la medida de nuestras posibilidades. No es todo igual, en el territorio de la provincia las condiciones son muy disímiles. Respondemos asesorando. Las formas de apoyo son varias y nosotros nos manejamos con las de asesoramiento, por eso hacemos talleres”, sostuvo en diálogo con El Territorio, Liliana Santander, directora de Educación Especial del Consejo General de Educación (CGE).

Si bien resulta difícil para los organismos cuantificar la cantidad de alumnos que requieren un acompañante en el aula o bien la cantidad de establecimientos que cuentan con este sistema, Santander deslizó que es una realidad recurrente en la capital misionera.

“En Posadas la mayor consulta que se recibe es por chicos que tienen Trastorno del Espectro Autista (TEA) y chicos que tienen Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Es la mayor demanda que tenemos. Vienen muy pocos padres con chicos que tengan otra condición, como Síndrome de Down u otros. La gran mayoría son en la capital de Misiones y por estas dos condiciones”, señaló.

Por su parte, Eduardo Sisto, presidente de la Fundación de Apoyo a Padres de Hijos del Espectro Autista (Fapadhea), que lleva más de una década de trabajo, declaró: “Es un problema la demanda que hay. Es positivo por un lado, es decir, hay más chicos en tratamiento y con inclusión en la escuela común. Lo que pasa es que hay diferencia entre oferta y demanda. No hay solución de profesionales. Son dos las especialidades que pueden abarcar este rubro, los profesores de Educación Especial y la psicopedagoga. No tanto porque no haya, sino porque no les conviene económicamente, en una sociedad donde hay una crisis importante, trabajar de algo que no te reditua. Ese es el eje del problema, el poco o mal cumplimiento de las obras sociales”.

“No es una sensación, es algo que está pasando, hay una mayor demanda” de profesionales especializados que oficien de acompañantes y aporten a la inclusión, reflexionó Mariela Sapper, directora de la Superintendencia Nacional de Servicios de Salud en Misiones.

“Tiene que ver con la mayor visibilidad de los chicos con algún diagnóstico, generalmente del espectro autista. Es una conjunción de cosas, la cantidad de niños que tiene el aula, dependiendo la condición del niño el docente quizás no está capacitado para abordar esa situación, en cada grado hay uno o dos estudiantes y todo eso hace al incremento de la demanda”, indicó Sapper.

“Sabemos de muchos padres que necesitan maestra integradora y les cuesta poder encontrar personas que cumplan con los requisitos para ser cubiertos por la obra social; tienen que ser psicopedagoga, licenciada en Psicopedagogía o profesora en Educación Especial. O bien las profesionales no quieren trabajar con obra sociales y por eso es tan difícil conseguir”, reconoció Sapper.

Falta de recurso humano

“Nosotros debemos garantizar la trayectoria del estudiante con alguna condición de discapacidad en las escuelas de nivel, garantía que se da a través de configuraciones de apoyo y asesoramiento al equipo docente de la escuela de nivel, donde está incluido el estudiante”, explicó Santander.

“Además de una percepción de los colegas que hacen esta tarea y por ahí se quejan de la remuneración, el tiempo de pago y el monto; además, tenemos una gran falta de profesores de educación especial”, aseveró la funcionaria.

“Hablando con la Universidad, estamos expectantes porque hay un número interesante de profesionales que van a egresar así que tenemos esperanzas de que esto vaya mejorando”, apuntó al tiempo que manifestó, “tenemos un equipo en la Dirección que, cuando nos requieren, vamos, capacitamos. Antes y durante el inicio de este ciclo lectivo, este equipo estaba atendiendo casi totalmente a madres y padres que vienen con esta problemática, y hacemos la articulación con la Dirección de Primaria o con la Dirección de Secundaria. Nos comprometemos a eso, a apoyar con estas configuraciones de asesoramiento al equipo docente de la escuela que recibe al estudiante con alguna condición de discapacidad, pero no podemos comprometer cargos de profesores de educación especial que van a ir a transitar toda su carga horaria en la escuela de nivel porque no es la filosofía de la inclusión, de mirada del modelo social, ni tenemos las posibilidades en recursos humanos disponibles. Se suma la problemática de la falta de profesionales que sentimos cuando queremos cubrir con profesores en el interior sobre todo”, aseguró.

En esa línea, “el año pasado, con la Dirección del Nivel Inicial y la gestión anterior hemos realizado una mesa intersectorial donde estuvieron Salud, la Universidad, los niveles iniciales, las directoras de Neni, varios actores. Un poco era poner en tensión lo que plantea la Ley Nacional de TEA a la que adhirió Misiones en octubre del año pasado. La ley es muy clara y tiene un artículo donde habla de la necesidad de investigar los motivos: ¿por qué hay una prevalencia de esta condición de discapacidad?”.

“Todo el año pasado estuvimos enfocados y direccionamos la tarea a trabajar mucho con el tema del Trastorno de Espectro Autista, en cuanto a responder situaciones. Son trabajos que se hacen silenciosos pero que, permanentes, se está respondiendo a solicitudes de padres y docentes. Estamos haciendo esas articulaciones que son tan necesarias”, añadió.

Y concluyó con el concepto de diversificar y flexibilizar los espacios curriculares. “También la escuela debe analizar sus prácticas, debe diversificar lo curricular para poder realmente albergar a los chicos con alguna condición de discapacidad. Es un proceso y es importante hacer marchas y contramarchas. Los docentes no nos permitimos muchas veces la flexibilización, pero hay que reverlo y pensarlo”.

“El chico con discapacidad tiene derecho a la escuela”

La Fundación de Apoyo a Padres de Hijos del Espectro Autista (Fapadhea) lleva más de una década de trabajo.

Eduardo Sisto, presidente de Fapadhea, reflexionó: “El chico que tenga una discapacidad tiene derecho a la inclusión en la escuela común. Las escuelas especiales se dedican solamente a los chicos crónicos, o que terapéuticamente no se recomienda un entorno como la escuela común. Bajo el derecho a la educación que tiene toda persona, se habilita la escuela común. Lo que pasa es que tienen entre 20 y 30 chicos neurotípicos y uno o dos con problemas de aprendizaje. Ese problema puede ser TEA, que es particularmente nuestra área de trabajo, o TDAH, un montón de trastornos, síndrome de down o alguna discapacidad motriz o visual”.

“Tenemos otro problema: no todas las escuelas tienen equipo. Debe articular con la maestra de grado, la integradora y el equipo que está detrás de la integradora. Es un detalle que surge estos días, que los padres no consiguen maestra integradora, y los padres no tienen por qué buscar la maestra integradora. Deben ir a un centro terapéutico y el tratamiento es interdisciplinario, no de la psicopedagoga”, sostuvo Sisto.

Fuente: El Territorio