Con desechos de mandioca desarrollan un fertilizante

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Un fertilizante de liberación controlada biodegradable y a base de material reciclado de la industria de la mandioca, ya se encuentra en fase de prueba de campo en Misiones.

Serán más baratos y ecológicos que los fertilizantes existentes en la actualidad en el mercado que contaminan los campos dado que se hacen con perlas de materiales sintéticos, que no pueden ser biodegradadas por el ambiente. Es lo que dio cuenta el sitio Argentina Investiga, que señala además que el equipo de investigadores del Grupo de Aplicaciones de Materiales Biocompatibles (Gambi) de la Facultad de Ingeniería de la UBA comenzó a investigar, en plena pandemia por Covid-19, con un Proyecto de Desarrollo Estratégico de la UBA para el desarrollo de biomateriales en torno al almidón de mandioca.

A través del Proyecto Vectores de la facultad, y de los Piubad de la Secretaría de Ciencia y Técnica del Rectorado, el equipo del Gambi pudo ponerse en contacto con la cátedra de Antropología y Educación del Instituto de Ciencias Antropológicas de la Facultad de Filosofía y Letras.

La vinculación con Misiones

Explican que ellos trabajan con las cooperativas mandioqueras de Misiones hace más de diez años, estudiando su red sociotécnica.

Esto les permitió vincularse con la Cooperativa Caisa, también con el Ministerio de Agro y Producción de la provincia de Misiones, y con la estación Montecarlo del Inta Misiones, para comenzar un desarrollo a base de mandioca.

El trabajo de investigación detalla que la mandioca se procesa y se consume localmente fresca, sólo una pequeña porción de la producción se utiliza para generar o producir fécula de mandioca o almidón, una harina muy refinada.

Añaden que los cultivos necesitan determinados nutrientes para crecer bien, que generalmente son aportados por el suelo. Algunos suelos no pueden cumplir con los requerimientos de ciertos cultivos ya que aportan algunos nutrientes pero les faltan otros. Es el caso del cultivo de la mandioca en Misiones, por ejemplo, que necesita nitrógeno, fósforo y potasio, algo que el suelo local no puede aportar en cantidad suficiente. Ahí es que los productores deben recurrir a los fertilizantes.

La cooperativa con la que trabaja el equipo del Gambi se dedica a esto último. “Ellos están nucleados en un clúster de mandioca misionera que tiene apoyo del ministerio del Agro y la Producción de la provincia, del Inta, del Inti, y de universidades, entre las que está la UBA. Nuestra idea es hacer algo que incremente el valor de la producción, abrir una nueva oportunidad, y mejorar la economía regional” contó a Argentina Investiga la ingeniera química María Debandi, directora del proyecto, docente e investigadora de la Facultad de Ingeniería de la UBA.

En cuanto al aprovechamiento, añaden que durante el proceso de obtener el almidón se generan residuos, una fibra y una pasta. La fibra no tiene valor alguno, por lo que se suele regalar a los productores agropecuarios de la zona, que la usan como complemento alimentario.

“Nosotros propusimos que nuestro desarrollo incorporase parte de ese residuo para la matriz, como para ver cómo afectaban la liberación del activo, y tuvimos resultados muy buenos. Así desarrollamos una matriz, las perlas, a base de esos desperdicios de mandioca. Dentro de las perlas se coloca el activo, que son los agroquímicos que funcionan como fertilizante: fósforo, nitrógeno y potasio”, explicó la investigadora.

“El costo de los fertilizantes de liberación controlada suele ser mayor frente a los de liberación rápida. Por eso es un buen aporte que nuestro desarrollo tenga un costo adecuado, con materia prima existente, de manera sencilla y enzima biodegradable”, añadió a la publicación la ingeniera química María Debandi, directora del proyecto, docente e investigadora de la Facultad de Ingeniería de la UBA.

Las diferencias entre fertilizantes de liberación rápida y controlada

En el trabajo de investigación se añade que existen dos tipos de fertilizantes, los de liberación rápida y los de liberación controlada.

Explican que los rápidos son más baratos, pero, como su nombre lo dice, liberan su contenido de golpe. Esto somete a los cultivos y al suelo a estrés. Es decir, concentraciones muy elevadas de los químicos nutrientes que duran poco. Según la investigación esto lleva a que deban realizarse aplicaciones reiteradas que terminan resultando tóxicas para el suelo y el cultivo.

En tanto, los fertilizantes de liberación controlada -que es la que se encara en la actual investigación- se esparcen por el campo dentro de una matriz que suele tener forma de perla que contiene una especie de esponja embebida de los químicos nutritivos. La matriz va dejando salir el nutriente de forma regular en función de las condiciones ambientales, por lo que resulta estable, no tóxico.

Recuerdan que existen varios fertilizantes de este tipo en el mercado, pero están basados en una matriz sintética. Esas perlas sintéticas son diminutas, imposibles de recuperar, por lo que una vez que liberaron su contenido se quedan en el suelo, contaminándolo.

“Es un aporte importante que nuestra matriz sea a base de mandioca. Quisimos desarrollar un fertilizante de liberación controlada que aprovechase materia prima existente, reciclando desechos de la mandioca, y que fuese biodegradable cuando cumpliese su ciclo”, explicó María Debandi.

“Nosotros ya habíamos trabajado con almidón de maíz y de papa; fue gracias a la Cooperativa Agrícola Industrial de San Alberto que comenzamos a trabajar en un fertilizante de liberación controlada biodegradable a base de mandioca”, añadió la investigadora.

Fuente: El Territorio